Investigación aplicada a la construcción
Construir sin tensiones
Una reflexión sobre el montaje, la tensión de las cuerdas y lo que las guitarras antiguas pueden enseñarnos.
Desde el momento en que se colocan las cuerdas, la estructura de una guitarra queda sometida a fuerzas que determinan su comportamiento. Comprender y controlar esas fuerzas es una motivación para investigar.
«Mi planteamiento en la construcción de la guitarra ha sido construir con cero tensiones».
Cuando hablo de cero tensiones me refiero a no introducir esfuerzos innecesarios en las piezas durante el montaje.
Imaginemos que quitamos la cola: la guitarra debería continuar armada. Las piezas deben llegar a su posición y encajar sin depender de la presión ejercida durante el encolado.
La solera y las tensiones del montaje
En algunos métodos de construcción, la solera se utiliza para dar una determinada curvatura a la tapa. La pieza se coloca, se presiona y se encola en esa posición. Al retirar los gatos, la madera conserva una tendencia a recuperar su forma anterior.
Desde mi punto de vista, al montar de ese modo ya estamos introduciendo una tensión en la estructura.
Al trasladar esa observación a la guitarra, me planteé una pregunta: si la tensión de las cuerdas ya produce un efecto sobre la tapa, ¿por qué forzar esa curvatura durante el montaje?
Mi manera de trabajar consiste en preparar previamente las piezas con la forma que necesitan, de modo que entren en su lugar sin quedar forzadas. No se trata de eliminar las fuerzas que actuarán sobre la guitarra, sino de evitar que la estructura acumule tensiones innecesarias.
Lo que muestran las guitarras antiguas
La restauración me permite observar cómo han respondido las guitarras al paso del tiempo. En el taller encuentro tapas hundidas, barras desplazadas, uniones despegadas y otras deformaciones. Cada una muestra el efecto combinado de la tensión, la humedad y el comportamiento de la madera.
Una guitarra construida en 1856 llegó al taller después de sufrir un cambio importante de humedad mientras permanecía con las cuerdas colocadas. La madera se ablandó y la estructura colapsó. La tapa se había doblado y numerosas uniones se habían despegado, aunque sus piezas principales no estaban rotas.
Para restaurarla fue necesario desmontarla, recuperar su forma y volver a ensamblarla. Se conservó todo el material original que todavía podía cumplir su función y solamente se sustituyeron los elementos que habían desaparecido.
Casos como este permiten estudiar dónde y cómo se deforma una guitarra después de años sometida a la tensión de las cuerdas. Lo que observo en los instrumentos antiguos influye inevitablemente en mi manera de construir los nuevos.
Una guitarra continúa evolucionando
La tensión de las cuerdas actúa sobre cada instrumento y los materiales responden según sus propias características. Por eso, una guitarra recién terminada no es un objeto que vaya a permanecer exactamente igual. La madera seguirá adaptándose y la estructura buscará su equilibrio.
Construir con cero tensiones significa, para mí, permitir que esa evolución comience desde una estructura que no haya sido forzada innecesariamente durante el montaje.
Investigar desde el taller
No procedo de una familia de guitarreros. Lo que he conseguido en la construcción procede de la investigación y de la observación.
Mi experiencia como carpintero me enseñó a conocer el comportamiento de la madera. La restauración me permite ver las deformaciones producidas con el paso del tiempo. La construcción me da la posibilidad de aplicar ese conocimiento y poner a prueba otras soluciones.
Construir sin tensiones forma parte de ese proceso. Es una manera de preguntarme por qué hacemos cada cosa y de no aceptar una solución únicamente porque siempre se haya trabajado así.
Francisco Sánchez · Estepa, Andalucía