Diario de taller
La restauración de una guitarra José Ramírez de 1933 completamente cubierta por pintura negra: recuperar la madera, reparar sus daños y devolverle un acabado a goma laca.
Cuando esta José Ramírez de 1933 llegó a mi taller, estaba completamente cubierta por una capa de pintura negra. Apenas podían verse la madera, los fileteados ni buena parte de los detalles originales de la guitarra.
El instrumento ya había sido restaurado anteriormente por Marcelo Barbero, pero en algún momento posterior de su historia alguien decidió pintarlo. Mi primer trabajo consistía en retirar aquella capa sin llevarme con ella parte de una guitarra que ya tenía más de noventa años.
Además de la pintura, faltaba un segmento del fileteado y había algunas fisuras, entre ellas una rotura en uno de los aros.
Volver a encontrar la madera bajo la pintura
Tuve que decapar la guitarra por completo.
El problema no era solamente quitar la pintura negra. Había que hacerlo sin reducir innecesariamente el grosor de la tapa de abeto, del fondo o de los aros de palosanto de Río.
Fui limpiando y lijando la superficie poco a poco, hasta descubrir nuevamente la madera. En este caso no había un barniz anterior que pudiera conservarse: la intervención había afectado a toda la guitarra y obligaba a rehacer el acabado.
Una vez retirada la pintura, volví a barnizarla con goma laca aplicada a muñequilla.
Estado de la guitarra pintada de negro y proceso de recuperación de la madera.
Reconstrucción del fileteado de la guitarra
En uno de los bordes faltaba un segmento del fileteado blanco que rodea la caja.
Limpié la zona y fabriqué la pieza que faltaba, siguiendo el ancho y la continuidad del fileteado original. Una reposición así tiene que cumplir dos funciones: volver a cerrar correctamente el borde de la caja y quedar integrada en el dibujo sin llamar la atención.
La intención no era que se viera la pieza que yo había añadido. Tenía que volver a leerse como parte del conjunto.
Una herramienta construida para reparar la fisura del aro
La guitarra tenía también una fisura en uno de los aros.
Para cerrarla coloqué un pequeño refuerzo por dentro y preparé un sistema de presión con tirantes y unas piezas de aluminio fabricadas en el taller. Necesitaba que la presión actuara exactamente sobre ese punto y desde el interior de la caja.
Este tipo de herramientas muchas veces no existen antes de comenzar la restauración. El problema aparece y uno tiene que diseñar la forma de llegar hasta él sin dañar el resto del instrumento.
Una vez cerrada y reforzada la fisura, retiré todo el sistema. Desde fuera no debía quedar ninguna señal de cómo se había aplicado la presión.
Reconstrucción del fileteado, reparación de fisuras y sistema de presión fabricado para el aro.
Los detalles originales que aparecieron bajo la pintura
Al retirar la pintura volvieron a verse los materiales y los detalles originales de la guitarra.
El puente conserva dos pequeños adornos de nácar, uno a cada lado. También existe la posibilidad de que oculten algún pequeño elemento de sujeción bajo ellos.
La guitarra tiene tapa de pino-abeto, fondo y aros de palosanto de Río y mango de cedro.
Maderas, detalles originales y acabado a goma laca de la guitarra restaurada.
Características de la José Ramírez de 1933
Su escala es de 650 milímetros. El ancho de cejuela es de 52 milímetros y la separación entre la primera y la sexta cuerda es de 43 milímetros en la cejuela y de 59 milímetros en la selleta.
La altura de las cuerdas en el traste 12 es de 3,2 milímetros, con 9,6 milímetros sobre la selleta.
Tiene clavijero mecánico, acabado de goma laca a muñequilla y un peso de 1.330 gramos.
- Constructor y año
- José Ramírez, 1933
- Tapa
- Pino-abeto
- Fondo y aros
- Palosanto de Río
- Mango
- Cedro
- Escala
- 650 mm
- Cejuela
- 52 mm; 43 mm entre primera y sexta cuerda
- Selleta
- 59 mm entre primera y sexta cuerda
- Alturas
- 3,2 mm en el traste 12; 9,6 mm sobre la selleta
- Clavijero
- Mecánico
- Acabado
- Goma laca a muñequilla
- Peso
- 1.330 g
La guitarra José Ramírez vuelve a sonar
Después de la restauración, la guitarra fue grabada por Alberto Fernández.
En el vídeo puede verse ya sin la pintura que ocultaba su madera y escuchar de nuevo un instrumento construido en 1933.
Una guitarra histórica que ha pasado por muchas manos
Esta guitarra fue construida por José Ramírez en 1933. Después pasó por las manos de Marcelo Barbero y, en algún otro momento de su historia, alguien la cubrió completamente con pintura negra. Finalmente llegó a mi taller para intentar recuperar aquello que todavía permanecía debajo.
No sé quién decidió pintarla ni en qué circunstancia. Pero este caso permite comprender lo fácil que resulta perder información que ha sobrevivido durante décadas.
Una guitarra antigua no conserva solamente un sonido o la firma de su constructor. En ella permanecen las maderas, las herramientas, las técnicas y las decisiones de una época. También quedan las señales de quienes la tocaron.
Por eso es tan importante que músicos, coleccionistas y restauradores continúen localizando estos instrumentos, estudiándolos y devolviéndolos a su función.
No creo que una guitarra histórica deba convertirse en un objeto intocable. Fue construida para hacer música y, siempre que su estado lo permita, debe seguir haciéndola. Pero cuando trabajo sobre una guitarra así intento recordar que no estoy interviniendo solamente sobre madera.
También estoy trabajando sobre un objeto que cuenta parte de la historia de la guitarra española.