Diario de taller
Esta Santos Hernández de 1924 llegó al taller con la estructura muy suelta y varias reparaciones anteriores que no respetaban su construcción original.
Las barras del fondo estaban despegadas, una barra armónica de la tapa se había salido de su sitio y había empujado uno de los aros hacia fuera.
También presentaba una rotura importante en la parte baja del aro, faltaban fragmentos de los fileteados y algunos peones se habían colocado con cola blanca alrededor de la zona dañada.
Para trabajar correctamente tuve que abrir la guitarra por el fondo y revisar toda la estructura interior.
Restauración estructural de una guitarra Santos Hernández de 1924
La barra armónica llevaba mucho tiempo fuera de su posición. Al desplazarse había deformado el aro y la madera, ya muy seca, había terminado estabilizándose con esa forma.
Me costó la misma vida llevarlo otra vez a su sitio.
No se podía corregir de una sola vez ni forzar la madera sin más. Fui recuperando poco a poco la curvatura hasta poder volver a unir el aro con la tapa.
El golpe de la parte inferior había roto el fileteado, abierto la unión y soltado varios peones. Antes de reparar esa zona retiré los añadidos posteriores, cerré la rotura y repuse únicamente los peones que faltaban.
Recuperación del aro y las barras originales de la Santos Hernández
Las barras del fondo también estaban sueltas y tenían demasiada holgura. Las ajusté una a una y volví a encolarlas.
Se utilizaron las mismas barras. No había motivo para sustituirlas cuando todavía podían recuperar su función.
El criterio fue conservar la estructura original siempre que el material siguiera siendo válido y limitar las reposiciones a las piezas realmente perdidas.
Apertura y cierre de una guitarra española histórica
Retiré el fondo procurando conservar los fileteados exteriores. Con la caja abierta pude acceder a las barras, corregir el asiento de la barra armónica y trabajar sobre las uniones interiores.
Después de completar las reparaciones, volví a cerrar el fondo con cola animal caliente.
Este tipo de cola exige preparar bien toda la operación. Hay que mantenerla a la temperatura adecuada, aplicar la presión y colocar las piezas antes de que pierda su punto de trabajo.
El siguiente vídeo reúne imágenes de la guitarra abierta, la corrección del aro, el ajuste de las barras y el cierre de la caja, junto con una prueba de sonido de Juan Antonio Moya en Solera Flamenca.
Restauración de la Santos Hernández de 1924 y prueba de Juan Antonio Moya en Solera Flamenca.
Una tapa de pino de Flandes construida en cuatro piezas
Al estudiar el interior comprobé que la tapa estaba construida con cuatro piezas de pino.
Desde fuera apenas se distinguen las juntas. El veteado tiene tanta continuidad que es posible que las cuatro piezas procedieran del mismo bloque, aunque no puedo asegurarlo.
Las uniones están reforzadas por dentro con pequeños cuadrados de madera a contraveta. Son piezas muy finas y originales de la construcción. Precisamente esos refuerzos permiten localizar con claridad las cuatro secciones que forman la tapa.
Es un trabajo muy bien resuelto. Sabiendo dónde están las juntas, todavía cuesta encontrarlas desde el exterior.
Hoy se habla mucho de abeto alemán, pero en 1924 esto era pino de Flandes, pino de carpintero. Era una época con un acceso discontinuo a los materiales, en la que se trabajaba con la madera disponible y se aprovechaba de otra manera.
Esta tapa de cuatro piezas no es una solución improvisada ni inferior: las juntas están muy bien ejecutadas y han llegado hasta nosotros después de un siglo.
Fondo y aros de palosanto de Río
El fondo y los aros están construidos en palosanto de Río.
Es una madera muy densa; algunos ejemplares rondan los 1.000 kilogramos por metro cúbico. En esta guitarra produce una respuesta seca y profunda, con unos graves muy marcados y un carácter serio.
Eso no significa que el palosanto de Río sea mejor en términos absolutos que otras maderas. Cada especie aporta una respuesta diferente y el resultado depende del conjunto de la guitarra, no sólo del valor o de la rareza del material.
A pesar de la densidad del palosanto, esta Santos Hernández pesa 1.330 gramos. Sigue siendo una guitarra española de construcción muy ligera.
Características de la guitarra Santos Hernández de 1924
La guitarra tiene tapa de pino de Flandes en cuatro piezas, fondo y aros de palosanto de Río y una escala de 650 milímetros.
- Constructor
- Santos Hernández
- Año
- 1924
- Tapa
- Pino de Flandes en cuatro piezas
- Fondo y aros
- Palosanto de Río
- Escala
- 650 mm
- Cejuela
- 52 mm
- Separación de cuerdas en la cejuela
- 42 mm
- Separación de cuerdas en la selleta
- 58 mm
- Altura en el traste 12
- 2,9 mm
- Altura sobre la selleta
- 10,3 mm
- Clavijero
- Mecánico
- Acabado
- Goma laca a muñequilla
- Peso
- 1.330 g
Xavier Coll interpreta la Santos Hernández de 1924
La guitarra también puede escucharse en una grabación de Xavier Coll publicada por Solera Flamenca.
Prueba de sonido de la guitarra después de la restauración, publicada por Solera Flamenca.
Cuando esta Santos Hernández llegó al taller, tenía las barras sueltas, un aro deformado y una rotura que había recibido varias reparaciones posteriores.
La estructura original, sin embargo, seguía casi completa. Abrí la guitarra, retiré los añadidos, recuperé las mismas barras y llevé nuevamente el aro a su posición.
El interior dejó ver además una tapa de cuatro piezas extraordinariamente bien resuelta: una solución constructiva que apenas se percibe desde fuera y que sigue funcionando cien años después.