Diario de taller
La restauración de una guitarra flamenca Marcelo Barbero de 1949 cuya tapa había quedado reducida a apenas 0,5 milímetros en una de sus zonas.
Esta Marcelo Barbero de 1949 había pasado por varias reparaciones antes de llegar a mi taller.
El fondo estaba abierto, había una rotura junto a una de las varetas de la tapa, una fisura en el fondo y distintos refuerzos interiores añadidos durante intervenciones anteriores.
Sin embargo, el problema más delicado estaba en la tapa. Después de haber sido lijada varias veces, la parte inferior había quedado reducida a un grosor de apenas 0,5 milímetros.
Eso era un papel. Prácticamente la tocabas y se rompía.
La cuestión era devolverle algo de consistencia sin sustituir la tapa y sin añadir una estructura que modificara más de lo necesario una guitarra que ya había soportado demasiadas intervenciones.
Restaurar una tapa reducida a medio milímetro
Con medio milímetro de grosor, aquella zona de la tapa había perdido prácticamente toda su rigidez.
No era solo un problema para el funcionamiento posterior de la guitarra. La propia restauración debía hacerse con mucho cuidado, porque la madera apenas admitía presión y podía romperse mientras trabajaba sobre ella.
Estudié las posibilidades y se las planteé al propietario. Finalmente tomamos la decisión entre todos: tocar lo menos posible y darle un poco más de consistencia.
Preparé una chapa muy fina y la coloqué por el interior con la veta cruzada respecto a la tapa. De esta manera podía aportar estabilidad a la zona debilitada sin incorporar demasiado grosor ni peso.
No se trataba de cubrir toda la tapa ni de convertirla en otra estructura. El refuerzo debía limitarse a la parte que había quedado reducida por los lijados anteriores.
Reparaciones anteriores y refuerzo ligero de la zona de la tapa reducida a medio milímetro.
Abrir el fondo para trabajar desde dentro
Para acceder a la estructura fue necesario retirar el fondo.
Al abrir la guitarra aparecieron distintos refuerzos colocados durante restauraciones anteriores. Algunos no estaban bien resueltos y tuve que retirarlos antes de reparar correctamente las zonas dañadas.
Había también una abertura junto a una de las varetas de la tapa. Cerré y estabilicé la madera procurando conservar tanto la vareta como la tapa original.
El fondo presentaba otra fisura, que también fue reparada antes de volver a cerrar la caja.
Una vez terminado el trabajo interior, coloqué nuevamente el fondo conservando sus fileteados originales.
Reparación de la fisura del fondo de ciprés y cierre de la caja con sus fileteados originales.
Reconstruir el adorno de la culata
En la parte inferior de la guitarra había un agujero, probablemente realizado para instalar un micrófono o algún sistema de amplificación.
La perforación atravesaba una de las tiras decorativas del fondo. No era posible cerrar el agujero y conservar aquella parte del adorno tal como estaba.
Retiré la tira completa, reparé la perforación y fabriqué una pieza nueva reproduciendo el diseño original.
Le quité el adorno entero, tapé el agujero y le puse uno nuevo, hecho igual que estaba.
La reposición debía recuperar la continuidad del fondo y quedar integrada con el resto de la decoración, sin dejar a la vista aquella modificación posterior.
Reparación de la perforación y reconstrucción de la tira decorativa de la culata.
Conservar la pátina de la guitarra
Aunque tuve que abrir la guitarra y trabajar ampliamente en el interior, no fue necesario rebarnizar todo el instrumento.
Intervine únicamente en los puntos afectados de los fileteados y en la nueva pieza de la culata. Apliqué la goma laca con una brocha pequeña y fui ajustando el acabado hasta integrarlo con la superficie existente.
En una guitarra española de esta época no busco que las zonas reparadas parezcan recién hechas. El barniz, el desgaste y las pequeñas variaciones de tono forman parte del estado en el que el instrumento ha llegado hasta nosotros.
La restauración tenía que quedar incorporada a esa pátina, no sustituirla.
Una guitarra flamenca de Marcelo Barbero
Esta guitarra tiene tapa de pino-abeto y fondo y aros de ciprés.
Es una guitarra flamenca muy ligera, con un peso total de 1.260 gramos, a pesar de las reparaciones acumuladas y del refuerzo que fue necesario añadir bajo la tapa.
La intervención planteaba un equilibrio delicado. Había que recuperar una rigidez mínima en la zona reducida a medio milímetro, pero sin cargar la caja con una estructura excesiva.
Por eso utilicé una chapa fina y con la veta cruzada. Era la forma de aportar resistencia con la menor cantidad posible de material.
La tapa original permaneció en la guitarra. No se sustituyó ni se intentó borrar la historia de intervenciones que conservaba.
Características de la Marcelo Barbero de 1949
Esta guitarra española tiene tapa de pino-abeto, fondo y aros de ciprés y una escala de 660 milímetros.
El ancho de cejuela es de 52 milímetros. La distancia entre la primera y la sexta cuerda es de 43 milímetros en la cejuela y de 56 milímetros en la selleta.
Después del ajuste, la altura de las cuerdas quedó en 2,4 milímetros en el traste 12 y en 8,4 milímetros sobre la selleta.
Tiene clavijero mecánico, acabado de goma laca a muñequilla y un peso de 1.260 gramos.
- Constructor y año
- Marcelo Barbero, 1949
- Tipo
- Guitarra flamenca
- Tapa
- Pino-abeto
- Fondo y aros
- Ciprés
- Escala
- 660 mm
- Cejuela
- 52 mm; 43 mm entre primera y sexta cuerda
- Selleta
- 56 mm entre primera y sexta cuerda
- Alturas
- 2,4 mm en el traste 12; 8,4 mm sobre la selleta
- Clavijero
- Mecánico
- Acabado
- Goma laca a muñequilla
- Peso
- 1.260 g
Pruebas de sonido en el taller
Después de la restauración, dos guitarristas probaron la Marcelo Barbero en el taller.
Estas grabaciones permiten escuchar la guitarra en el mismo espacio en el que se realizó la intervención, después de reforzar la tapa, cerrar las fisuras y volver a montar el fondo.
Alberto Fernández interpreta la Marcelo Barbero de 1949
La guitarra también puede escucharse en una grabación de Alberto Fernández.
El vídeo muestra el instrumento después de la restauración y permite escuchar el resultado final del trabajo sobre esta guitarra flamenca de ciprés construida en 1949.
Esta Marcelo Barbero llegó al taller con varias reparaciones anteriores, una perforación en la culata y una parte de la tapa reducida a medio milímetro.
No quise sustituir la tapa ni cubrirla con un refuerzo pesado. Añadí una chapa fina, colocada con la veta cruzada, únicamente en la zona que necesitaba recuperar consistencia.
Después reparé las fisuras, retiré los añadidos que no cumplían correctamente su función, reconstruí el adorno atravesado por la perforación y volví a cerrar la caja conservando los fileteados y la pátina del instrumento.
En este caso, restaurar significaba intervenir sobre una guitarra que ya había sido tocada demasiadas veces y procurar que esta nueva intervención fuera la mínima necesaria.