Diario de taller
La restauración de una guitarra flamenca Domingo Esteso de 1924: cerrar las fisuras del fondo y la tapa sin endurecer una estructura ligera de ciprés.
Esta Domingo Esteso de 1924 llegó al taller con dos fisuras longitudinales en el fondo y otra pequeña abertura en la zona central de la tapa.
La guitarra conservaba bien su estructura general. No era necesario abrirla por completo ni sustituir ninguna pieza importante. El trabajo consistió en cerrar las fisuras, reforzarlas desde el interior y mantener la ligereza de una guitarra flamenca de ciprés que se acercaba a su siglo de vida.
Durante la revisión apareció también una particularidad constructiva muy visible: uno de los aros está colocado al revés. Los dos habían sido doblados en la misma dirección y uno de ellos terminó montado con la veta invertida.
Vaya uno a saber qué ocurrió en el taller de Domingo Esteso aquel día.
Cerrar las fisuras sin endurecer la guitarra
El fondo presentaba dos grietas siguiendo la dirección de la veta. La tapa tenía otra fisura pequeña en la zona central.
Es probable que el instrumento hubiera pasado en algún momento por unas condiciones de humedad poco favorables. En una caja tan ligera, los cambios dimensionales de la madera terminan manifestándose allí donde la tensión acumulada encuentra menos resistencia.
Cerré las fisuras y coloqué los refuerzos necesarios desde el interior. En este tipo de restauración procuro no añadir más material del imprescindible. No tendría sentido reparar una guitarra flamenca de ciprés de esta época y terminar endureciendo una estructura que ha funcionado durante cien años.
La reparación debe devolver continuidad a la madera, pero también respetar la forma en la que trabaja la caja.
Fisuras del fondo de ciprés y de la tapa de abeto durante la restauración.
Un aro de ciprés doblado en la dirección equivocada
El aro invertido es una de esas cosas que llaman la atención en cuanto se mira la guitarra.
Los dos aros se doblaron hacia el mismo lado y, al montar la caja, uno quedó con la orientación contraria. Lo lógico habría sido preparar cada pieza para su posición, pero por algún motivo no se hizo.
Hoy tendemos a mirar estas decisiones desde las posibilidades de un taller actual. Tenemos máquinas eléctricas, calibradoras, moldes, dobladoras y madera preparada para volver a empezar si una pieza no queda como queremos.
En 1924 no era así.
Sacar un aro, llevarlo al grueso, cepillarlo y doblarlo podía ocupar una jornada completa. Quizá Domingo Esteso se dio cuenta tarde. Quizá no tenía otra pieza de ciprés disponible. Quizá necesitaba terminar aquella guitarra y decidió aprovechar el aro.
No podemos saberlo.
Lo cierto es que la pieza se montó de esa manera y ha permanecido allí durante un siglo. La orientación de la veta rompe la continuidad visual que esperaríamos encontrar entre los dos costados, pero no parece haber generado una consecuencia estructural importante.
Las fisuras que tuve que reparar estaban en el fondo y en la tapa. El aro invertido había envejecido bien.
Orientación diferente de la veta en los dos aros de ciprés.
Una guitarra flamenca de ciprés después de cien años
La guitarra está construida con tapa de pino-abeto alemán y fondo y aros de ciprés.
Tiene un peso de solo 1.170 gramos, una cifra que confirma la ligereza del conjunto. No hay madera de más ni una estructura sobredimensionada. Es una guitarra flamenca construida dentro de una tradición en la que el ciprés, los clavijeros de palillos y el control del peso forman parte de una misma concepción del instrumento.
El ciprés ha envejecido con una tonalidad más cálida y una pátina propia. No necesitaba recuperar el aspecto de una madera nueva ni borrar las señales del tiempo. La restauración debía estabilizar la guitarra sin quitarle aquello que había adquirido durante su vida.
Ese equilibrio es importante en cualquier guitarra española antigua. Una cosa es cerrar una fisura y otra muy distinta es rehacer la superficie hasta eliminar toda la información que conserva.
Esta Domingo Esteso no llegó al taller como una pieza arqueológica. Llegó como una guitarra flamenca que todavía podía seguir utilizándose y cuyo principal problema estaba perfectamente localizado.
Características de la Domingo Esteso de 1924
Esta guitarra española tiene tapa de pino-abeto alemán, fondo y aros de ciprés y una escala de 655 milímetros.
El ancho de cejuela es de 52 milímetros. La distancia entre la primera y la sexta cuerda es de 43 milímetros en la cejuela y de 58 milímetros en la selleta.
La altura de las cuerdas en el traste 12 es de 2,6 milímetros y la altura en la selleta es de 10,1 milímetros.
Conserva un clavijero tradicional de palillos, está acabada con goma laca a muñequilla y pesa 1.170 gramos.
Son medidas propias de una guitarra flamenca ligera, con una acción baja y suficiente altura de cuerda sobre la tapa.
- Constructor y año
- Domingo Esteso, 1924
- Tipo
- Guitarra flamenca
- Tapa
- Pino-abeto alemán
- Fondo y aros
- Ciprés
- Escala
- 655 mm
- Cejuela
- 52 mm; 43 mm entre primera y sexta cuerda
- Selleta
- 58 mm entre primera y sexta cuerda
- Alturas
- 2,6 mm en el traste 12; 10,1 mm sobre la selleta
- Clavijero
- Tradicional de palillos
- Acabado
- Goma laca a muñequilla
- Peso
- 1.170 g
Pedro Javier González interpreta la Domingo Esteso de 1924
Después de la restauración, la guitarra fue grabada por Pedro Javier González.
En el vídeo puede verse el instrumento ya estabilizado y escuchar su respuesta después de cerrar las fisuras del fondo y de la tapa.
Esta restauración fue concreta: cerrar las grietas, reforzar las zonas afectadas y conservar la estructura original de la guitarra.
Después de cien años, sigue siendo un instrumento preparado para hacer música.